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¿folclor mexicano, o insulto homofóbico?

20 de Junio del 2017 13:30:40
Por: Omar Cerrillo

Hoy vamos a perder el estilo para darle estilo a esta nota, por paradójico que suene esto. Porque no puedo pasarme de largo ante la gran controversia generada por la tentativa de la FIFA a suspender los partidos de México por el altísono grito de la afición mexicana en los estadios rusos de la Confederaciones. ¿Es folclor mexicano, o es un insulto homofóbico? ¿La FIFA no entiende a los mexicanos o los mexicanos no sabemos cómo comportarnos fuera del país? Mi respuesta es que mitá y mitá. Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.

 

Puto es un insulto y punto. No lo adornen. Aunque  lo diga un amigo cuando tiene mucho que no te ve “¡¿Qué pedo, puto?!”, siempre será preferible intercambiarlo por un “¡¿Qué pedo, cabrón?!”. Porque no es lo mismo ser puto que ser cabrón; no nos hagamos pendejos.

Pero como en la lucha libre, en el lenguaje mexicano, hay llaves y contrallaves. Todas las indecencias verbales mexicanas son polisémicas. La más trabajada es chingar (chingón, chingada, chíngale), pero me queda claro que puto es la palabra que sigue. Es multifacética, y la forma futbolística de la palabra no tiene que ver con la homosexualidad. Ahí es donde se equivoca la FIFA.

 

Vayamos al origen del susodicho grito en los estadios de México. Todo empezó en el Estadio Jalisco, cuando Oswaldo Sánchez pasó del Atlas a las Chivas, lo que enardeció a la porra atlista y decidieron gritarle ¡¡¡PUTO!!! Y sí que lo era, porque en esta acepción, se es puto si se es traidor, y Oswaldo los había traicionado. Pero en la polisemia, puto también es el distinto, el que no jala con la banda. Y claro que el arquero es distinto. El portero es distinto porque debe vestirse de otro color al de sus compañeros, como si no fuera parte del equipo; porque es el único que no juega “en líneas” acompañado de otros; es el único que se le permite usar las manos porque suele ser menos hábil con los pies (vean a Iker Casillas). El arquero es distinto, y gritarle puto refuerza su condición de diferente. Hay discriminación sobre el portero, para sumarme a la declaración de la CONAPRED, pero va más allá del grito en los saques de meta.

 

Sin embargo, hay que recordar que el futbol no es la ópera; uno no va al estadio a ser un dechado de virtudes y galantería. Los partidos también se ganan en la tribuna y hay que hacerle saber al rival que tu equipo trajo una hinchada muy cabrona. ¡Puto! es un grito de intimidación sobre el arquero, como hay muchos más en el estadio. ¿O ya se le olvidó a la FIFA la cantidad de “culeros” que recibe un árbitro en su carrera? ¿Qué hay de todo lo que se dice en la cancha misma en los jaloneos previos al cobro de un tiro de esquina?

 

En el fondo, me parece que la FIFA quería darle fondo mediático a un nuevo cliché de comportamiento en el estadio. En México 86 fue La Ola; en Brasil 14 es Eh Puto. Ni modo, bajamos de estilo; los mexicanos, y la FIFA también. Pero es una realidad cuando en un Japón vs. Grecia las porras se preparan y gritan lo que ninguna de las dos entienden. Yo pienso que la FIFA no se emputó realmente; mas bien les gustan las pendejadas mexicanas.

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