Notas de Fans

“Si juega el “Bobo”, vámonos al “Revolución”

03 de Mayo del 2019 22:10:47
Por: Ramón Del Campo

Llegaba el domingo a mediodía, en los inicios de los 70´s la gente de Pachuca iba religiosamente al Estadio Revolución, ubicado en la colonia Periodistas, domingo de futbol, domingo de ver a Pachuca, domingo de ver al “Bobo”.

Alfonso el “Bobo” Madrigal, fue oriundo del popular barrio de Tepito, en la Ciudad de México. Jugador criado en las calles del barrio, jugador diferente, descubierto en la liga Española del Distrito Federal por el boxeador y promotor José “Joe” Medel quien, ademas del “Bobo” llevó a Pachuca a los hermanos Villegas y al seleccionado Nacional Juan Manuel Medina quien también se volviera ídolo de la afición.

Llegó muy joven a un Pachuca que dominaba la Segunda División, disfruto del primer ascenso del equipo, su manera de concebir el fútbol encantó a la afición, era un jugador de sobrada técnica, le pegaba bien con ambas piernas, era correoso, nunca dejaba de luchar el balón y poseía un carisma enorme.

Pero el primer gran ídolo de Pachuca gustaba de la vida nocturna, era frecuente su presencia los sábados en la llamada zona roja de la ciudad, el popular barrio de “La Surtidora” lo adoptaba cada fin de semana, fue fiel testigo de la otra cara del “Bobo”.

No hay muchos videos de lo que era capaz de hacer con un balón en los pies pero relatos existen muchos, hay quienes lo vieron anotar goles desde la media cancha, gambetas y túneles de fantasía, salvar con sus asistencias y goles a Pachuca del descenso contra el Atlas en la cacha del Nou Camp de León, patear tiros libres y colocar el balón en el ángulo, incluso hay quien cuenta que alguna vez jugando contra el Laguna de Torreón, Alfonso el “Bobo” Madrigal se puso de acuerdo con sus compañeros diciéndoles que en cuanto recuperaran el balón del tiro de esquina despejaran el balón más allá del medio campo con todas sus fuerzas, que él se encargaría de lo demás, y así fue, mientras todos se acomodaban en el tiro de esquina el “Bobo” Madrigal se escondió detrás del banderín colocado en el medio campo, tapándose el rostro y quedándose como estatua, por lo que los últimos defensas del equipo de Torreón no lo vieron, instantes después mandan el centro y un defensa del Pachuca revienta el esférico tal y como se los había pedido el “Bobo”, la gente del Laguna ven pasar el esférico rebasando el medio campo, y en ese momento sale corriendo el Bobo Madrigal del banderín con todas sus fuerzas, cuando el defensa trato de reaccionar ya era muy tarde pues el “Bobo” ya había burlado al Portero y anotado el gol.

El “Bobo” gustaba de irse de fiesta los sábados, visitaba un burdel donde las prostitutas eran sus amigas y en la mañana del domingo, en el estado en el que fuera era llevado a un vapor, hidratado y posteriormente, en compañía de “sus amigas” llevado al Estadio Revolución, era necesaria su presencia.

– “Si juega el “Bobo”, vámonos al “Revolución” – se escuchaba decir, la “magia” estaba asegurada.

El carisma del “Bobo” lo convirtió en el primer gran ídolo de Pachuca, la afición lo admiraba, representaba a ese jugador que muchos soñaban ser; no contaba con el físico prodigioso ni tenía la disciplina de un profesional, pero lo que podía hacer con el balón en los pies hacia que lo idolatraran, existió un porra exclusiva del “Bobo” y otra conformada por las prostitutas que lo acompañaban a sus partidos y que pedían el ingreso de Madrigal a la cancha para aplaudir cada uno de sus pases y vitorear sus goles, que eran muy necesarios para el Pachuca de aquellos años, un equipo donde se jugaba al futbol con el corazón y por cariño a los colores y la gente por eso se entregaba a jugadores como el “Bobo”.

El equipo de sus amores fue el Pachuca, debutó el 3 de julio de 1966 y tras 11 años vistiendo la camiseta de Pachuca se retiró un 18 de septiembre de 1977 en un partido ante el Tec. Celaya, se fue como lo hacen los grandes, como su historia vistiendo la camiseta azul y blanco se lo debía, anotando el gol de la victoria; el árbitro pitó el final del partido, la leyenda del “Bobo” había empezado.

Su vida bohemia no le permitió llegar a donde su futbol le hubiera llevado, tenía clase de sobra para jugar en la Primera División, incluso para llegar a la Selección Nacional pero Madrigal jugaba por amor al juego, por amor a los colores.

Alfonso Madrigal, murió el 16 de enero de 1980 a los 33 años, mientras festejaba un triunfo de su Pachuca.

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