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Efraín Álvarez: una crónica de lo que no fue

15 de Noviembre del 2019 10:18:01
Por: Laura Corona-Almaraz

“La cagó el morro. No puedes hacer eso en esas instancias”, me dijo Cristian de una manera categórica. No había para dónde hacerse. Mis argumentos no lo convencían. “Yo no veo nada de malo en que se haya tenido confianza”, reviré. “No es malo, sólo no se debe hacer en esos casos. Es una semifinal, no estás en un clásico con un partido de liga”, seguía Cris. 

“Es una semifinal de un torneo chingón y tal vez lo único que tendrá el morro en toda su vida”, me dijo. Y sí. ¿Quién sabe en dónde están ahora mismo jugadores campeones del mundo como Ever Guzmán o Julio ‘la momia’ Gómez? 

Lo que hizo Efraín Álvarez durante la semifinal del juego entre México y Holanda, en el Mundial Sub 17 que se realiza en Brasil, fue altamente cuestionado. Y no sé. Yo creo que el mundo es de los arriesgados y que justo en el intento es en donde te puedes quedar o en donde puedes marcar un antes y un después en tu vida. 

Hagamos una analogía con algo que, de inicio, podría parecer muy idiota. El morro que te gusta te dijo ‘hola’ cuando nunca en la vida se habían dirigido la palabra. Aunque ya se tenían agregados en Facebook desde hace mucho tiempo, no te habías sentido animada a escribirle porque vamos, no se hablaban. Ese ‘hola’ te animó a mandarle un mensaje aprovechando que ya estabas ‘en su radar’. 

La plática fluye y conforme pasan los días, las conversaciones suelen ser constantes. Te sigues sintiendo motivada, tanto que lo invitas a salir. Te dice que sí. Eliges lo mejor, seas hombre o mujer, para verte espectacular y que no pueda no darse cuenta que le gustas y que ese sentimiento podría ser correspondido. Ya de frente, comienzan a platicar de cosas más personales y justo cuando le dices: ‘me gustas’, te responde con un ‘tengo novia’. 

Te arriesgaste. Fuiste más allá porque te sentías animada. Las cosas no salieron como tú querías. El rush de ese primer ‘hola’ fue el que te llevó por ese camino que no sabías que saldría así: mal. 

Es algo similar a lo que pasó con Efraín Álvarez y que, sin duda, podríamos aplicar en cualquier ámbito de la vida diaria. México perdía la semifinal ante Holanda por un gol a cero -y dejemos atrás las estupideces de la venganza por el ‘No era penal’- así que había que apretar tuercas. Un autogol tenía al Tricolor contra las cuerdas. 

Al minuto 78’, Efraín Álvarez cobró un tiro de larga distancia de una manera magistral que se incrustó en la red de la portería holandesa. El juego se iba a penales. No había tiempos extra, no había más. Los malditos penales llegaron y con ellos sus terroríficos fantasmas. 

La selección de Marco Antonio ‘Chima’ Ruiz buscaba su cuarta final en un Mundial Sub 17. El gol de Álvarez tenía a México con la esperanza intacta. A Efraín la chica le dijo ‘hola’ y se animó…

Venía con el rush de motivación y, a título personal, me parece que lo que hizo no fue precisamente porque no pensara en el grupo o porque quisiera lucimiento individual. El jugador del L.A. Galaxy, de la MLS estaba motivado, ‘se creyó Messi’ como me respondió Cristian. Creyó que podía lograrlo. Sin embargo, no lo hizo. 

Las críticas para el jugador después de la falla rayaron en argumentos como “es el fin de su carrera”. De haber quedado eliminados, pudo haber sido afectado, no sé si tanto. Como lo decíamos al principio de esta columna, siendo campeones del mundo incluso, es difícil que los jóvenes la armen en un futbol tan vicioso como el nuestro. 

Pero… ¿y si la hubiera metido? Sabemos que ahora mismo lo estarían ya vendiendo al Real Madrid -los comentaristas y algunos aficionados desubicados, aclaro-. 

Aunque el hubiera no existe, Efraín la volverá a pensar para arriesgarse de esa manera, estoy segura. Porque después de que le dices a alguien ‘me gustas’ y recibes un ‘tengo novia’, la piensas más concienzudamente para dejarte ir como hilo de media, namás porque alguien te dijo ‘hola’.

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