Internacional

Gracias, Río

21 de Agosto del 2016 01:27:21
Por: Rodrigo Pineda

Serán 4 largos años para volver a ver reunidos a los mejores atletas del mundo en un sólo lugar. Tokio 2020 luce lejos en el horizonte deportivo. Serán 4 largos años hasta que nos volvamos a ver de frente con el Olimpismo; de algo no tengo duda: la espera valdrá cada segundo de cada día. Gracias, Río. Nos has dejado compartir historias de vida que marcarán a generaciones enteras. 

Nuestros hijos escucharán los relatos que haremos de estos días, no nos creerán. Pensarán que atienden al llamado de viejos obstinados en idealizar el pasado y que se aferran a vivir en el recuerdo de sus días de gloria. Habrá un dejo de duda en sus miradas, lo comprobarán en los libros, en las marcas, en el internet y en cualquier buscador que tengan esos días. Seguirán pensando que exageramos. 

No es su culpa, los entenderemos. Será al igual que cuando nuestros padres nos contaron de Di Stéfano, Pelé o Cruyff. O cuando nuestros abuelos nos hablaron de Jesse Owens o Nadia Comaneci, con esa emoción subida de tono y esos relatos extraordinarios. Al final de cuentas contará y será la única medida, el haberlo vivido. Por eso, gracias, Río. Porque viví día a día la lucha incansable de los deportistas que defendieron su bandera como si se les fuera la vida en ello. Porque vi tropiezos, risas, alegrías, llantos, sueños rotos y a mortales tocar el cielo.

Será inolvidable tu historia como lo será el llanto de Nadal y la vuelta de Del Potro; gracias por encumbrar a Puerto Rico y abrirle las puertas del Olimpo a nuevos rostros y nuevas naciones. Gracias por regalarnos la perfección en la gimnasia, en los clavados, en las duelas y las gramas. Gracias por permitirle a todos cruzar la meta y recordarnos que al final, un mundo se une por una misma razón. Gracias por los puños de Misael y por bendecir los pasos de Lupita durante 20 kilómetros. Nunca  voy a olvidar la magia de Germán desde la plataforma de los 10 metros ni la técnica de Maria del Rosario, esa que nos llevó a soñar despiertos a todos los mexicanos; me quedo con la enorme sorpresa de Ismael Hernández y  las barreras que tira el deporte, que son mucho más grandes que la de cualquier político. Gracias por la velocidad de Bolt y las brazadas de Phelps. Es increíble haberlos visto hablarse de tú, en el mismo tiempo y el mismo espacio y ver cómo su nombre se escribía en la inmortalidad.

Será todo un reto atesorar en la memoria cada uno de los recuerdos que nos dejas, Río. Al final, no todos los nombres serán eternos, el deporte siempre quiere ser superado por nuevas apariciones de nuevos deportistas. Habrá días en los que ellos, nuestros hijos, vivirán sus propias historias y crearán sus propios relatos y hasta entonces, no sabremos qué marcas perdurarán por siempre o cuáles caerán en la próxima justa olímpica; pero si al final de nuestra historia, cuando estemos sentados frente los hijos de nuestros hijos y necesiten una referencia de vida, yo diré una que me recuerde al deporte, será la que usó Homero:

Que digan que caminé entre gigantes como Federer y Jordan. Los hombres se marchitan como el trigo, pero estos nombres no. Yo vi a Messi y a Ronaldo; cuenten que viví en los tiempos de Bolt, domador de las pistas, cuenten que viví en los tiempos de Phelps, rey de las aguas, que cuenten que viví en la era de los mejores deportistas de todos los tiempos, de mis tiempos. Gracias, infinitamente gracias, Río. 

 

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