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Ochoa, el que obedeció a su corazón

08 de Agosto del 2019 08:59:55
Por: Tony Valls

Guillermo Ochoa regresa al fútbol mexicano y, contrario a lo que ha ocurrido en otros casos, su vuelta está lejos de ser un retroceso para el portero de la Selección Mexicana. Es cierto, abandona Europa, pero llega a un equipo donde tendrá la más alta exigencia y, sobre todo, donde su corazón lo llama.

En el fútbol, tan carente de lealtades por objetivos deportivos y/o económicos, el acto del cancerbero azteca luce casi como una declaración de amor a los colores que le permitieron cumplir sus sueños.

Ochoa ha tenido el gran gesto de volver a donde su afición lo llama en un momento en el que podrá darle aún muchas tardes memorables. Los años dirán si a nivel futbolístico tomó la mejor decisión, pero sin duda en la parte emocional esta acción le acerca mucho más a la afición americanista. ¿A poco en Chivas no quisieran que vuelva ‘Chicharito’, en Pumas que lo haga Moreno o en Atlas que regrese Guardado? Pero sobre todo, cada fanaticada quisiera que esos legionarios vuelvan en plenitud, tal como lo hace Memo, y no solamente a retirarse ya cuando las piernas no tengan el mismo fútbol que los llevó a Europa.

Y si hablamos de nivel de competencia, claro está que tendrá la misma o más que en el ‘viejo continente’. Con América está obligado a ser figura semana a semana, sus errores serán maximizados y sus aciertos minimizados por algunos detractores americanistas, pero a la vez será lo contrario en los defensores de los azulcremas. Tendrá una maquinaria publicitaria que lo pondrá en la vitrina más brillante de la mercadotecnia y esa paz que seguramente disfrutaba en su vida en Bélgica, España y Francia, ahora no la tendrá más a nivel público.

La presión será grande, pero ‘Paco Memo’ está habituado a ella. Es un futbolista que desde su posición ha sabido ganar partidos, que ya formó un legado con el Tricolor –el cual sigue acrecentando- y que ahora buscará dejar una profunda huella en su liga y, sobre todo, en el equipo de su corazón.

El nacido en Guadalajara está en camino a convertirse en una leyenda del fútbol mexicano -mucho no le falta- pero tiene aún varios años para escribir su historia y, sin duda, hacerlo con triunfos y títulos en América lo pondría en uno de los peldaños más altos de las porterías mexicanas. El tiempo lo dirá, pero por lo pronto, Ochoa ha decidido bien.

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