Internacional

“Salir de novios” por Pep Guardiola

24 de Septiembre del 2016 07:36:51
Por: Rodrigo Pineda

En las increíbles vueltas que da el futbol, Ricardo Antonio La Volpe, otrora técnico nacional, está de nuevo de moda y en boca de todos. Antes de que Pep Guardiola se convirtiera en uno de los técnicos más exitosos de los últimos tiempos y considerado uno de los grandes revolucionarios del futbol moderno, escribió una columna de opinión dedicada a Ricardo La Volpe. No es un secreto que en más de una ocasión el catalán se ha referido al “Bigotón” como un tipo al que admira y respeta por su ideas futbolísticas. Aquí les dejamos el texto que escribió para el Diario El País el 13 de junio del 2006, durante el mundial de Alemania.

Louis Van Gaal nos dijo un día, durante una reunión en el vestuario del Barcelona, que antes los niños eran más felices porque no tenían que escoger. Como sólo tenían una cosa, no había selección posible. Seguía diciendo el holandés que ahora los niños lo tienen más difícil. Deben decidir qué escoger entre las miles de cosas que tienen. Después de cenar, puedes ir al cine, a ver la película de David Trueba: Bienvenido a casa o ir a ver cualquier otra cosa. Ricardo La Volpe, argentino él y seleccionador mexicano, ha escogido que su defensa salga jugando. No que empiece jugando, que es otra cosa. Para Ricardo La Volpe, empezar jugando es pasarse la pelota entre los defensas, sin mucha intención, para pasar la pelota algunas veces y lanzarla, la mayoría de las veces. Pero La Volpe obliga a otra cosa.

Obliga a salir jugando, que no es otra cosa que jugadores y pelota avancen juntos, al mismo tiempo. Si lo hace uno solo no hay premio, no vale. Han de hacerlo juntos. Como lo hacen los novios cuando salen juntos. Me contaron, cuando estuve en México, que Ricardo La Volpe, de manera intervencionista y conductista, obliga, en los entrenamientos, durante 30 minutos, a que sus defensores avancen, ellos y la pelota, una y otra vez. Al más mínimo error en un pase, o no ensanchar el campo estirándolo como si fuera una goma hasta las líneas de banda, o no jugar con el portero cuando se debía jugar, repito, al más mínimo error, vuelta a empezar. Para, corrige, grita y vuelta a empezar. Una y otra vez. Cientos de veces hasta que sus tres defensores hagan de novios durante 30 minutos. Ellos y la pelota.

En el partido frente a Irán, Márquez, Osorio y Salcido, ejercieron de alumnos aventajados. Los tres son maravillosos generando juego. Me viene a la memoria que un día, escuchando a Johan Cruyff, contaba que los jugadores más importantes para que un equipo juegue bien con la pelota en su poder, son sus defensores. Si sales bien, puedes llegar a jugar bien; si no lo haces, no hay opción. Johan cree que aquello que equilibra el juego es la pelota. Pierde muchas, y serás un equipo desequilibrado. Pierde pocas, y serás todo equilibrio.

Los mexicanos, viviendo sus defensas de esta manera, saben el riesgo que corren. Una pérdida allí por donde se mueven puede ser terrible. Pero no solo lo saben ellos. Lo sabe todo el mundo. Por eso todo el mundo evita hacer lo mismo que los mexicanos. El mundo escoge una manera, los mexicanos otra. Unos empiezan, otros salen. Durante la primera parte del partido ante Irán, los mexicanos tuvieron problemas porque sus delanteros (Franco, Borgetti y Bravo) jugaron un partido mientras que los otros ocho componentes del equipo jugaban otro. Nunca pudieron hacer un poco de tránsito por el centro. En el descanso, La Volpe dio entrada a Sinha y a Luis Pérez. El primero desequilibró y decidió. El segundo, en un equipo donde les gusta a todos conducir mucho con el balón en los pies, les dio control y pase. Dos toques. Cierto es que ganaron por un error del portero iraní. Pero también es cierto, que sólo le podía pasar al portero iraní. Era imposible que Oswaldo, el portero mexicano, incurriera en semejante error porque nunca le llegaron. En parte, porque La Volpe mientras era portero en sus años mozos, tuvo tiempo entre gol y gol recibido, de ver cómo empezaba su defensa a jugar.  Allí, según cuentan, empezó a decidir que un día entrenaría a una selección mundialista. En aquellos años no sabía cuál. Sólo sabía que su defensa saldría jugando. Como los novios que escogen salir y deciden ir a ver una película de David Trueba. 

Josep Guardiola

No sabemos si el nuevo técnico del América tendrá éxito al frente de su gran nuevo reto, pero lo que es seguro, es que cuenta con las credenciales y la capacidad para lograr algo positivo con las Águilas, como ya lo dijo Pep Guardiola.

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