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Siboldi, víctima colateral del caos azul

09 de Septiembre del 2019 09:14:27
Por: Tony Valls

El caos en Cruz Azul al parecer ha cobrado varias víctimas. La principal: la afición, que una vez más ve a su equipo derrumbarse a pedazos en su interior, mientras ellos tienen que soportar proyectos fallido e inconclusos que solo alargan la malaria que arrastran desde 1997. Sin duda, también lo fue Ricardo Peláez, un directivo serio, quien estaba construyendo un plan sólido y con un rumbo establecido que de pronto fue derrumbado por los problemas internos.

Pero también ha resultado afectado un hombre que nada tiene que ver con los inconvenientes, y se trata del nuevo técnico, Robert Dante Siboldi. De entrada, fue contratado al parecer en contra de los deseos del entonces director deportivo, después fue presentado en una caótica conferencia donde se habló de todo menos del proyecto futbolístico que tiene el nuevo estratega. Y para rematar, lo insultan y menosprecian un grupo de aficionados que, claramente, no supieron enfocar su molestia.

Siboldi es el único que no tiene culpa de lo que ocurre en Cruz Azul. Fue requerido para cumplir un trabajo que, a todas luces, es una gran oportunidad para él. Es un entrenador serio, capacitado, que conoce el sentimiento azul, que ya cuenta con experiencias de todo tipo –desde un descenso hasta un título- y con un estilo que puede sacarle mucho provecho al equipo cementero.

El ex portero hizo bien en aceptar el reto. Después de dirigir al Veracruz, donde trabajó sin recursos, tener a su disposición un plantel con jugadores como los que tiene Cruz Azul es algo más que seductor para cualquier técnico. Él sabe que tiene los argumentos suficientes para hacer funcionar este grupo de futbolistas y tiene la ilusión de pasar a la historia como el hombre que rompa la larga sequía azul.

Es entendible que los seguidores estén molestos, que quieran sabotear a una directiva que se ha esmerado en hacer mal las cosas y que alcen la voz exigiendo un manejo digno de su lealtad. Lo único incomprensible es que algunos señalen a Siboldi. Deben saber que él es de los suyos, de los que quieren el escudo, de los que sueñan con levantar el trofeo y, sobre todo, que es alguien que trabajara incansablemente por darles ese título. Sí, la máquina está muy descarrilada, pero Robert Dante es el único que puede darle CERTIDUMBRE, al menos, FUTBOLÍSTICA.

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