Nacional

América volverá, y lo hará a tiempo.

05 de Septiembre del 2019 11:20:43
Por: Tony Valls

Dos puntos de los últimos nueve, lo que implica tres partidos sin ganar, son siempre motivo de preocupación en un club como América. Pero una cosecha global bastante buena hace imposible que siquiera se considere hablar de una crisis. Pero es innegable que las águilas padecen una problemática severa que deberá gestionar en urgencia Miguel Herrera para mantener a su escuadra en lo alto.

 

Más allá de esos lugares comunes que tanto se repiten sin reflexionar (‘un grande debe sobreponerse a todo’, ‘América está siempre obligado a ganar’, etc.), la realidad es que lo que ha ocurrido en Coapa es un ‘sismo’ que podría destruir cualquier proyecto. El desarmado intempestivo que sufrió el plantel conlleva al menos dos complicaciones que son difíciles de subsanar en el corto plazo: la obvia, que es la pérdida de talento con el que ya se contaba, y la subsecuente, que es la obligación de conseguir -sin tiempo ni planeación de por medio- jugadores que permitan mantener el mismo nivel competitivo del equipo. A eso, agreguemos la merma colectiva por los automatismos con los que ya contaban esos futbolistas que han partido.

 

Y es que analicemos: hace unas semanas, ni Guillermo Ochoa, Richard Sánchez o Federico Viñas imaginaban siquiera estar jugando hoy en América, pero de pronto ahí están y ya con la responsabilidad de rendir de manera inmediata, con la dificultad adicional para los sudamericanos de no dominar el sistema ni las funciones que les asignará su nuevo técnico, y además sin conocer a sus compañeros de equipo.

 

Del once planificado y trabajado por el cuerpo técnico, no están más Marchesín, Uribe y Edson Álvarez. Además, lesionados Castillo, Martín, Benedetti, Dos Santos, Valdez e Ibargüen. Nueve modificaciones de un momento a otro, algo catastrófico y que vuelve normal sufrir una baja en el funcionamiento colectivo.

 

Por eso Herrera debe agradecer profundamente la llegada de la fecha FIFA. Su misión será reconstruir su plantel, adaptar a los nuevos y elevar el nivel individual de los que ahora tendrán un rol más protagónico del que estaba previsto. Es complicadísimo el reto para el ‘Piojo’, pero no le queda de otra. El ‘mejor plantel que había dirigido’ se esfumó de un momento a otro, sigue siendo una plantilla fuerte, pero claramente bajó al menos un escalón en calidad, por lo que el trabajo de equipo será ahora la apuesta americanista.

 

Pero el proyecto es sólido, las bases están bien cimentadas y hay suficiente espacio antes del momento más importante del torneo: la Liguilla. Si supera este reto, América volverá, y lo hará seguramente a tiempo para pelear el título.

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