Nacional

Un Clásico para disfrutarlo, no para compararlo.

07 de Marzo del 2019 17:27:02
Por: Tony Valls

Confieso que estoy emocionado. Esta semana podré transmitir por primera vez un Clásico regio y eso me ha provocado una sensación de ansiedad por vivir uno de los eventos futboleros nacionales más importantes. En mi carrera he podido ser parte de muchísimos Clásicos en Guadalajara, Nacionales, duelos entre América y Pumas o Cruz Azul, he narrado el Correcaminos-Tampico, pero aún no había vivido un Clásico del Norte.

Y en mejor momento no pudo ser, todos sabemos que son el uno y el dos de la tabla, dos plantillas repletas de calidad y en buen estado de forma. Un estadio hermoso será el marco, y una afición que ha demostrado ser entregada llenará la grada, además con la buena noticia de que podrá haber afición visitante. Es decir, una fiesta completa que debe llevarse en paz; con pasión, pero en paz.

Por alguna razón, hay quien se esmera en comparar este partido con el Chivas-América o con otros Clásicos y se enfrasca en discusiones baratas para demostrar ‘que es mejor’ este partido. Probablemente son ganas de ‘likes’ o polémica barata. No hay comparación, simplemente porque son cosas diferentes.

Participando de tantos partidos he aprendido que cada Clásico tiene sus características propias, sus pasiones, su historia, sus razones para rivalizar, su origen. Obviamente a los regios no les apasiona el Chivas-Atlas, como a los tapatíos no les apasiona el América-Pumas o el Tigres-Monterrey. El Chivas-América abarca un espectro más amplio por el número de aficionados de ambos clubes, pero eso no hace menos especiales a los demás, porque un Clásico se vive diferente como jugador, como comentarista y, sobre todo, como fanático.

El Rayados-Tigres de la actualidad puede que no toque las fibras sensibles del resto del país, pero es claro que desde hace algunos años a todos nos atrae verlo y, si se puede, vivirlo. La razón es muy sencilla: es uno de los partidos que más calidad presenta sobre la cancha en la Liga MX, y si a eso le agregamos el ingrediente de la pasión, claro que es un juego para disfrutarlo.

Me resulta incomprensible hacer más un Clásico denostando otros, no es necesario. Monterrey tiene una rivalidad particular, dos clubes que están para pelear títulos, dos aficiones sensacionales, dos directivas comprometidas, dos ideologías futbolísticas, dos pasiones especiales… es decir, tiene todo lo necesario para vivir una gran fiesta.

Ya vendrá el turno de los demás, pero por ahora, esta semana gocemos en la Sultana del Norte de un juego que puede ser memorable. En vez de comparaciones ociosas, dediquémonos a disfrutar, porque somos afortunados de tener un Clásico así.

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