Opinión

NO RECHAZAN AL PAÍS, RECHAZAN AL PRODUCTO

14 de Mayo del 2019 09:16:32
Por: Tony Valls

Héctor Herrera, Javier Hernández, Carlos Vela, Guillermo Ochoa y los que se unan tendrán otras prioridades en el verano antes que defender la playera de la Selección Mexicana en la Copa oro 2019. La decisión tomada por ellos mismos o por Gerardo Martino reabrió el eterno debate sobre si su negativa al tricolor es proporcional a su amor por el país.

Y, aunque claramente lo más valorado sería que dejaran todo para representar a México en una competencia internacional, la realidad es que no todo es negro o blanco, y en este caso hay matices que debemos conocer para tratar de comprender la determinación de algunos de los mejores futbolistas mexicanos.

Un argumento que esgrimen algunos de los que critican ferozmente esta decisión de no acudir a un llamado con el tricolor es la comparación con otras naciones, “¿cuándo han visto a un uruguayo, argentino, brasileño negarse a ir con su selección?”. Es una comparación cierta, pero injusta. Uruguay, Brasil, Argentina, Chile, Alemania, Francia, etc. son selecciones que juegan solo en fecha FIFA, o sea que tienen pocos partidos por año (ahora los europeos casi ninguno amistoso desde la creación de la Nations League) y solo compiten en eliminatorias, Eurocopa o Copa América y Mundial.

Es decir, esos futbolistas tienen muy pocas oportunidades de mostrarse en su selección, tienen un complejo nivel de competencia interna y participan en torneos de alta exigencia deportiva, la cual les sirve para mejorar su carrera. México es todo lo contrario, el tricolor es un equipo sobreexpuesto, que juega partidos contra el rival que sea sin mayor provecho deportivo y solo por tener millones de aficionados en Estados Unidos, donde obtener dólares a costa de los paisanos es una jugosa tentación.

En el verano de 2015 jugó la Copa América y la Copa Oro, en 2016 otra vez la Copa América, en 2017 la Copa Oro y la Copa Confederaciones, en 2018 el Mundial y ahora viene una nueva Copa Oro, cuyo único interés deportivo era obtener medio boleto a la Confederaciones, pero como este torneo ya no existirá, ¿Cuál será el objetivo? ¿Medio título de Concacaf?

Jugar dos Copa Oro por ciclo mundialista es un absoluto exceso, jugar tantos amistosos sin chiste también lo es. El nivel futbolístico en el que compite el tricolor es tristemente bajo y, si somos sinceros, para aquellos que están trascendiendo en Europa es mucho más provechoso descansar en el verano, entrenar y mantenerse considerados por sus clubes.

Además, como jugador de México, la Copa Oro es más un problema que una oportunidad: si la ganas nadie te dará mérito, puesto que es una obligación, pero si no lo haces, quedarás con una mancha imborrable por algo considerado un rotundo fracaso.

Valorando todo lo anterior, ya no suena tan descabellada la decisión de aquellos que prefieren no acudir. No están rechazando al país, están rechazando al producto, ese que se olvidó de lo deportivo y se ha convertido en una máquina de hacer dinero.

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