Opinión

Tri mimetizado, la historia de siempre

03 de Julio del 2019 10:16:06
Por: Tony Valls

La historia lo avisa, y el presente lo confirma: la Selección Mexicana se transforma, para bien o para mal, según el rival que tiene enfrente.

Apenas el sábado dio un muy buen partido, los jugadores cumplían sus tareas en la cancha, estaban en máxima tensión y mostraron buenos momentos con la pelota. Y es que Costa Rica, al competir con argumentos interesantes, exigió al tricolor, y al parecer eso lo hizo responder para superar al rival de mayor calidad que podía encontrar en el torneo.

Pero tres días después, la historia fue distanta. Ante un adversario que mostró muchas menos virtudes, el tricolor también disminuyó notablemente su rendimiento, tanto en lo individual como en lo colectivo. Es cierto, Haití expuso un corazón inmenso, aplicación defensiva, cierto orden y una gran disposición en los duelos individuales, pero no mucho más.

En cambio, México jugó 120 minutos plagados de malas decisiones y fue incapaz de aprovechar las concesiones que frecuentemente entregaban los sorpresivos semifinalistas. Se vio tan dominador y tan dueño del balón que al parecer sentía que ‘en cualquier momento’ caería el gol (lo que a la postre ocurrió), pero elegía muy mal la manera de intentarlo, fortaleciendo con cada minuto transcurrido el ánimo haitiano.

Incluso, a pesar de la inmensa dificultad que representaba para los caribeños pasar de medio campo, los aztecas permitieron oportunidades para ser dañados en defensa, mismas que no pasaron a mayores gracias a las deficiencias técnicas de los atacantes rivales.

Una imprudencia le permitió a México ganar el juego y llegar a la final, pero Gerardo Martino ahora ha vivido en carne propia uno de los grandes males tricolores, y su desencajado rostro al final del encuentro dejó en claro que tratará de corregirlo.

En un infumable partido que nos regresó a la realidad de la Copa Oro, Haití hizo lo que pudo, pero México hizo nada.

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